Abril 2006

La especialización como forma de vida

EspecializaciónEn el mundo de las TIC es imprescindible especializarse. No hay otra forma de sobrevivir en un entorno tan dinámico. Las necesidades empresariales son cada vez mayores, y las exigencias tecnológicas, por tanto, aumentan. El resultado es que los profesionales debemos reciclarnos periódicamente para que nuestros conocimientos no se queden obsoletos y dejemos de ser competitivos en el mercado laboral.

Pero no es posible estar actualizado en todo. Y todo no es poco: hardware, sistemas operativos, redes, desarrollo de software, gestión de proyectos... Es evidente que la especialización no es una opción, sino una prioridad.

Entonces surge el primer problema. ¿Qué campo escoger? Hay muchos parámetros a considerar. En mi opinión hay que buscar el equilibrio entre las habilidades personales y la demanda laboral, ya que son factores complementarios. Por ejemplo, si no somos capaces de desarrollar las funciones más demandadas, nuestros esfuerzos serán inútiles. El caso opuesto es que seamos muy habilidosos en un campo que no tiene ninguna salida laboral, de modo que conseguir un empleo puede convertirse en un infierno.

Una vez superado el primer problema, debemos enfrentarnos al segundo. ¿Qué pasa si nos especializamos en un campo, en una tecnología, que de un día para otro deja de ser relevante, de estar demandada? Si no hemos sido precavidos, sólo la única salida pasa por esforzarse al máximo para evitar en lo posible la fricción del cambio. Pero siempre cabe la posibilidad de que, previendo el naufragio, hayamos podido guardar la ropa. Tan imprescindible como especializarse es tener varios campos alternativos donde aterrizar ante cualquier emergencia. Nunca tendremos un nivel de experto en ellos, pero sí el suficiente como para alcanzarlo con relativamente poco esfuerzo.

En realidad, sobrevivir en un entorno altamente evolutivo no es difícil. Con la suficiente perspectiva, es posible incluso predecir los momentos de cambio. Lo complicado es lograr mantenerse en pie durante mucho tiempo.