El primer empleo
Publicado: Mar, 29/11/2005 - 19:58
Mi experiencia laboral no es muy extensa, pero me permite valorar la problemática de quien inicia su carrera profesional, acaso porque todavía la tengo presente. Con esta breve anotación quiero ofrecer mi visión particular a las personas que acaban de finalizar sus estudios y consideran imposible trabajar a corto plazo. Mi ámbito es el de las nuevas tecnologías, pero creo que, a modo general, esta pequeña guía le puede servir a cualquiera.
Hace relativamente poco tiempo, yo estaba buscando mi primer empleo. Desde entonces he pasado por varias empresas y he realizado un considerable número de entrevistas laborales. Mi experiencia no ha sido desagradable, pero tampoco sencilla: me costó unos ocho meses encontrar mi primer trabajo. Durante ese período, me dediqué a enviar mi currículo a todas las empresas relacionadas con la informática. Tal vez habría sido más fácil de haber enfocado mis esfuerzos correctamente. Por ejemplo, aunque no estaba mal redactado, carecía de una correcta orientación. Con el tiempo he aprendido qué aspectos son más relevantes para las empresas y cuáles no merece la pena ni mencionar. Por supuesto, éste es un proceso muy personal que no creo posible generalizar: cada uno debe decidir qué destaca, qué omite y qué matiza. No existe un currículo perfecto, ni siquiera para cada tipo de empleo. En cambio, sí existen herramientas eficaces para depurar este documento tan importante: la actualización y la autocrítica.
El currículo no sólo refleja nuestra experiencia profesional, sino también la formación que hemos recibido. Si no somos perezosos, trataremos de ampliar esta formación mientras estamos buscando un empleo. Dichas ampliaciones deben quedar plasmadas para evitar algo un documento desactualizado; de lo contrario, se ofrece una impresión negativa, un desinterés que podría trasladarse al trabajo diario. La segunda herramienta, la autocrítica, está íntimamente relacionada con la necesidad de actualización. Cada vez que modificamos nuestro currículo, debemos preguntarnos si toda la información que presenta sigue vigente y tiene utilidad. En caso contrario la eliminaremos; una de las pocas normas genéricas para un buen currículo profesional es la concisión. Debemos ser críticos con nosotros mismos, teniendo presente que siempre habrá algo que aprender o mejorar.
Hay un aspecto que no he mencionado porque me parece demasiado evidente, y es la redacción escrita. No han sido pocos los currículos que han pasado por mis manos con grotescas faltas de ortografía o con una presentación desastrosa. Debemos ser muy rigurosos con la confección del documento que nos sirve como carta de presentación ante las empresas, tanto en el contenido como en la forma. Su destinatario es un profesional que se merece nuestro respeto y que, independientemente de su metodología, descartará a los candidatos que no cumplan unos mínimos criterios de calidad.
He dejado para el final lo que considero más importante. Se trata de la sinceridad. De nada sirve un currículo inflado y pomposo si a la hora de la verdad no se puede demostrar lo que está escrito. Mentir a quien debe contratarnos equivale a mentirse a uno mismo. Conozco a muchas personas que tiemblan ante la idea de acudir a una entrevista personal. Hay mucha mitología urbana a este respecto. La educación y la sinceridad es todo cuanto necesitamos para llevarlas a buen término (lo que no significa que nos vayan a contratar). Por ahí circulan numerosos manuales sobre las posturas que debemos adoptar, cómo estrechar la mano del responsable de RR.HH., etc. En muy pocas nos aconsejan ser nosotros mismos. Cuando una empresa oferta un puesto de trabajo, sabe lo que busca, y nosotros lo desconocemos. Siendo otro no tenemos más posibilidades de conseguir ese empleo que siendo nosotros mismos. Pero si nos contratan siendo otro, el fraude tiene los días contados.
Esta nota no pretende ser un manual de uso, sino una leve orientación para principiantes. Me daría por satisfecho si la experiencia que he acumulado pudiera serle servirle a alguien para el bien de su carrera.